Un vino muy especial elaborado por Xesc Grimalt y Teresa Simó.
Un proyecto íntimo, cuidado hasta el detalle, hecho con calma, amor y limitado a menos de 1000 botellas.
Tatami simboliza la conexión entre la tierra y el entorno. Y esto se nota dentro de cada trago.
La etiqueta es una obra de arte: un grabado original de Teresa hecho con técnica de barniz blando.
Y atención… cada año será diferente.
Elaborado a partir de Malvasía con un toque de Prensal, con una crianza de 6 meses en bota de 500L que le aporta profundidad sin perder frescura.
Un vino que no sólo se bebe… se siente, se vive y se recuerda