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A Toni Sureda le llaman Toni de Son Vell. Es payés, como su padre, Guillem, y como lo fue su abuelo. Que las cosas no cambien puede ser un buen síntoma.
Así empieza esta hazaña de vino originario de la locura de un sabio llamado Ramón Llull. Más conocido como Ramon Lo Foll, al que le gustaba llamarse así mismo en broma, y que utilizaba como sello identitario de lo que muchos pensamos que se trata de una manera transgresora de permanecer fiel a sus principios.
Es untuoso y equilibrado, con cuerpo y taninos medios con un final de boca largo y balsámico. Evolucionará favorablemente a lo largo de 6 años.
Vino elegante, muy aromático y equilibrado entre juventud y crianza.
Suave en boca, potente, carnoso y con buena acidez. Con potencial para dejarse como vino de guarda.
